Biografía Dr. Bernardo Quintana Mansilla

(1916-2012)

El 16 de septiembre 1916 nace en Achao, Isla de Quinchao (Chiloé), hijo de Pedro Quintana (originario de Chillán) y Matilde Mansilla (originaria de la isla de Llingua, Chiloé), el menor de trece hermanos y hermanas.

Su Educación Básica la desarrolló en su pueblo natal Achao.

Su infancia

Era el tiempo en que los niños usaban pantalón corto, y el juguete favorito un bote labrado en madera que hacían navegar en la orilla de la playa, tirado por una cuerda mientras corrían por la arena. De niño muchas veces logró observar a la distancia las brillantes velas y alegres cantos del barco mágico “el Caleuche”.

Su primer medio de transporte fue uno de los caballos con los que contaba la familia, y que como hijo menor debía guardar junto a las cabalgaduras de los mayores al atardecer al “otro lado del cementerio”, el que recorría en penumbra a “ojos cerrados”- como recordaba entre risas-, pensando que en cualquier momento se encontraría con uno de los “brujos” que sobrevolaban el archipiélago provistos de sus luminosos “macuñ”. Era una época en que los niños evadían la casa de una vecina de apellido Uribe por ser reconocida como la “Fuira”, también evitaba recorrer los frondosos bosques con temor a toparse con el “Invunche” guardián de la cueva de los brujos, confundirse con el canto del “chucao” o escuchar la ronca voz de la “voladora” (bauda), pero  también embelesarse con el baile de la hermosa “Pincoya” en la playa alguna noche de luna llena.

La pérdida de su padre

A los doce años Bernardo pierde a su padre en Coyhaique de la manera más misteriosa que se pueda imaginar un niño de su edad, tragado por el río Aysén. Quizás arrastrado una noche por el malvado “Cuero” sin dejar más huella que la marca de sus zapatos en la arena, ello lo afectó profundamente toda la vida, conservando un recuerdo lejano en el tiempo de un padre severo y disciplinario al que sólo pudo llamar “usted” y  “Señor”. Y el máximo cariño que le entregó este hombre a su hijo fue tocar su hombro una vez mientras caminaron juntos.

Estos primeros años de vida en la capital de la segunda isla más grande del Archipiélago de Chiloé, fueron imborrables y el amor por su tierra jamás disminuyó, por el contrario, la distancia hizo que valorara aún más la cultura chilota. Tuvo la posibilidad de compararla con otra vida, tan diferente, cuando posteriormente con su madre se radicó en la ciudad de Puerto Montt, en la que junto a hermanos mayores vivió parte de su niñez y adolescencia.

Realizó su Educación Media en Liceo de Hombres de Puerto Montt y posteriormente uno de sus hermanos mayores lo llevó a Santiago donde cursó algunos años en el Instituto Nacional, retornando posteriormente a la chilota ciudad de Ancud a terminar su sexto humanidades en el “Liceo de Ancud”, donde fue el único estudiante de su promoción  seleccionado por el bachillerato  para estudiar una carrera universitaria.

La vida universitaria

En tren se trasladó a la ciudad de Concepción, donde en la Universidad del mismo nombre inició sus estudios de medicina, y fue conocido por esos años como “Uldaricio”, pues este chilote se presentó tímidamente frente a sus compañeros con su segundo nombre, el que por lo extraño fue memorizado rápidamente por todos.

Luego continuó sus últimos años de medicina en la Universidad de Chile, Santiago, donde, como muchos estudiantes, trabajó para financiar  sus gastos, por lo que en 1940, siendo aún un estudiante, trabajó como Médico Domiciliario en la Policía de Investigaciones (PDI).

En el año 1943, presentó su memoria de título denominada: “El Hígado en el Metabolismo de los Estrógenos”, que obtuvo las más alta distinción (21 puntos), y al año siguiente, recibió su título de Médico Cirujano (14 de junio de 1944).

El médico

Ya como profesional, se desempeñó en San José de Maipo (Santiago), y en esta misma comuna inició también su participación en organizaciones de la sociedad civil que se enfocaban hacia la labor social. Fue Socio Fundador del Rotary Club de San José de Maipo, institución internacional en la que permaneció vinculado toda su vida, pues los principios y valores que la sustentan, se relacionan con la forma que tenía de ver el mundo, “Dar de sí sin pensar en sí” o “Se beneficia más el que mejor sirve” fueron principios rotarios que aplicó en su vida, como hombre y profesional. Es por ello que desde sus inicios en la medicina jamás dejó de atender a un paciente y nunca dejó de conmoverse frente al dolor ajeno. Fue así como comenzó a generarse un prestigio entre los otros médicos, y en Chiloé corrió rápidamente la voz que el Doctor Quintana jamás dejó sin atención a un coterráneo, aunque lo buscara en su casa.

En el año 1946 se integró a otra destacada institución de servicio, los bomberos, y juró como miembro de la 3° Compañía de Bomberos de Puente Alto (Santiago).

Pero su vida no podía estar lejos del sur, así que comenzó a retornar, primero al pueblo de Frutillar, donde como joven médico general tuvo que afrontar nuevas experiencias, como atender su primer parto, y a solas con la madre parturienta, logró con improvisadas herramientas recibir a un sano regordete y rubio bebé. Situaciones como ésta -vivencias tan típicas de los médicos que tenían que cumplir de manera solitaria una multiplicidad de funciones en el área de la salud-, reafirmaron la confianza de este joven médico, que rápidamente se hizo conocido entre los habitantes de las comunidades de la ribera del lago Llanquihue, muchos de ellos provenientes del campo, que agradecidos por las atenciones llegaban con algún obsequio,  lo invitaban a comer a sus humildes moradas, o “me presentaban a sus hijas casaderas” como recordaba él.

Hacer feliz a su madre

Su ánimo se vio afectado cuando enfermó de cáncer su madre Matilde, una situación muy frustrante para él como médico, ya que con todos sus conocimientos no pudo hacer mucho por la salud de su progenitora. Como narró muchos años después, “sólo traté de hacerla lo más feliz posible, que era el único remedio que tuve en mis manos”, darle la tranquilidad de que este hijo menor que dejaba, estaba parado de pie firme en el mundo y que saldría solo adelante.

Al poco tiempo se radicó en Puerto Varas (1948), donde ejerció como médico de Carabineros de Chile y en el Hospital San José (actual Clínica Alemana de Puerto Varas). En esta ciudad continuó participando en Rotary Internacional, reorganiza y preside el Rotary Club de Puerto Varas.

Fue aquí también donde se inició en la Masonería, enamorado de la filosofía y la fraternidad de esta institución tan importante en su vida, por ello fue fundador de la Logia Alborada de Puerto Varas.

El Radiólogo brujo

En esa época también estaba realizando su especialización en un área nueva de la medicina, la “radiología”, aún desconocida en el sur de Chile, y que requería la utilización de modernos equipos tecnológicos capaces de ver el “interior” de las personas. En Chiloé continuaba construyéndose esta imagen de médico joven (el “Brujo Quintana”), capaz de ver el interior de sus pacientes, así como en la “Cueva de Los Brujos” ellos eran capaces de ver las enfermedades a través del “Leviserio” (ver Chiloé Mitológico).

En el año 1951 recibió su especialización en Radiología, la que desempeñó en el Hospital de Puerto Montt (Actual Hospital Base) donde creó y dirigió el Servicio de Radiología desde esa fecha hasta su jubilación el 25 de noviembre de 1971, y donde también desempeñó en varias oportunidades el cargo de Director del Hospital.

Su inquietud profesional no se detuvo, realizó diversos cursos y asistió a numerosos congresos de Radiología tanto en el país, como en diferentes lugares del mundo, Francia y Estados Unidos, entre otros. Fue miembro de la Sociedad Chilena y de la Sociedad Interamericana de Radiología.

Las instituciones sociales

Con su retorno a Puerto Montt ingresó también al Rotary Club Puerto Montt, uno de los más antiguos del país, Institución que presidió por primera vez en el año 1954. De sus realizaciones rotarias persistió por muchos años el monumento Rotario frente a la estación de ferrocarriles en Puerto Montt (cercano a Plaza de Armas), que muchos años después, al haber desaparecido la antigua estación y el tren, se replanteó como el “Monumento de Los Paraguas” en un sector cercano al anterior, que acoge a los turistas y viajeros que muchas veces sin saber se guarecen bajo éstos
de la lluvia. Este último inaugurado en febrero de 2003 fecha en la que fue declarado Rotario Honorario Vitalicio de este Club.

En este cambio de ciudad, también se integró como masón al Taller de la Logia Luz Austral de Puerto Montt de la que años más tarde salió para fundar la Logia “Cayenel” que se conformó en gran parte por chilotes o descendientes de ellos.  En esta última Logia permaneció hasta el fin de sus días, sólo su salud resentida impidió su asistencia regular a las reuniones. También su inspiración artística estuvo presente en la institución masónica, por ejemplo en algunos templos masónicos se encuentran símbolos tallados por él, que decoran sus puertas.

Junto con ello, también decide involucrarse estrechamente en otras áreas del quehacer profesional, social, cultural y ecológico. Participó y dirigió numerosas instituciones socioculturales, entre otras, la Cruz Roja, el Centro de Hijos de Chiloé, Biblioteca Pública Matías Yuraszeck, Liga Protectora de Estudiantes, Centro de Ex Alumnos del Liceo de Hombres Manuel Montt, Sociedad de Artes Plásticas  y organizaciones como Flech, entre otras. El tiempo siempre le alcanzó para participar y liderar entidades con objetivos positivos y que aportaban a mejorar la calidad de vida de las personas, satisfaciendo su sensibilidad social, necesidad de ayudar y aportar a su ciudad adoptiva Puerto Montt de la que ya no se separó más. En lo político, perteneció desde muy joven al Partido Radical.

Amor por su tierra y mitología

Sus viajes a Chiloé, en especial su ciudad natal Achao, fueron constantes, ya sea a visitar familiares o simplemente a recorrer su tierra chilota que tan alegre lo ponía. Al cruzar el canal de Chacao, comentaba cada vez que al otro lado, en su archipiélago, el cielo era más azul y los días más hermosos. Pese a todo ello, nunca volvió a radicarse en Chiloé, lo que lo mantuvo siempre nostálgico de su vida en la isla de Quinchao, y necesitado de estar conectado permanentemente con el quehacer chilote. Estos sentimientos y el temor que la llegada de la modernidad al archipiélago mermaran poco a poco la frágil cultura oral de su tierra, y que los mitos e historias que conociera desde niño se perdieran en el tiempo, sumado a su interés por el desarrollo artístico, se conjugaron en la creación de esculturas en madera de ciruelillo (notro), representativas de los mitos de Chiloé, que actualmente ilustran su libro Chiloé Mitológico y este sitio web.

En 1953 fue invitado por la Sala de Exposiciones del Banco de Chile en Santiago, donde expuso con gran éxito sus tallados en madera sobre temas de la Mitología Chilota, los que fueron muy elogiados por la crítica y la prensa capitalina. Con ello surgió el interés de muchos en “comprar” estos pequeños trozos de madera de ciruelillo, pero que como siempre señaló, “ellos no se venden, son un patrimonio cultural a los que no les puedo dar valor monetario”.

Desde 1954 en adelante y a lo largo de toda su vida presentó numerosas exposiciones de sus tallados, dictando conjuntamente conferencias sobre diversos temas, en especial de Mitología Chilota, aprovechando la experiencia recogida durante sus numerosos viajes por América, Europa, África y Asia. Invitado por la Universidad de Chile, Universidad de Concepción, Rotary Club, sociedades médicas, Ministerio de Educación, Logia Masónica de Chile, Centro Hijos de Chiloé de diferentes regiones,  municipios, centros culturales, establecimientos educacionales básicos y medios, radio, televisión.

Investigador en medicina

Continuó su desarrollo profesional a través de la investigación científica. En 1955 presentó el trabajo de investigación intitulado “Hallazgos Radiológicos en Síndromes Lumbares”. En 1957 entregó un nuevo trabajo de investigación en su área de especialidad: “Malformación Luxante de Caderas en la Provincia de Llanquihue”, investigación que permitió dar a conocer a los médicos de esa época lo importante que era revisar las caderas de las bebés a pocas semanas de nacidas, para evitar malformaciones que afectaran su desarrollo óseo. En esta investigación descubrió que este mal no se encuentra en los descendientes de indígenas de nuestro país y que esta enfermedad es genética traída de España y países Europeos. Este trabajo médico y  el anterior fueron publicados en destacadas revistas científicas.

El médico viajero y promotor cultural

Su inquietud por viajar y conocer el mundo lo llevó a embarcarse en el año 1956 como médico de un barco mercante chileno, el “Andalién”, donde viajó por las costas de América y Europa, viviendo diversas experiencias que alimentaron su trabajo creativo e ideas positivas que replicar.

A su retorno creó el primer Museo Regional de Puerto Montt, que funcionó en los altos de la antigua Inspección Provincial de Educación.

En 1959 fundó en Puerto Montt el “Centro Cultural Melipulli”, que durante años contribuyó a elevar el nivel cultural de la región con charlas, conferencias, mesas redondas y foros en teatros, salas de conferencias, colegios, radios y prensa. También fundó y dirigió la “Revista Melipulli” con varias ediciones muy bien acogidas, enfocada a la difusión del quehacer del centro cultural y de temas culturales.

En esta época se integra como miembro de la Sociedad de Escritores de Chile. También preside el “Centro Hijos de Chiloé”, entidad que reorganiza creando nuevos estatutos que permiten integrar este centro a destacadas  labores socioculturales para la región.

En 1960 como consecuencia del terremoto que asoló el sur del país, y pensando en lo desprotegidas que estaban las ciudades y pueblos costeros chilotes, organizó una brigada de reconocimiento y socorro por vía marítima, donde recorrió, junto a un grupo de destacados profesionales y voluntarios, ciudades, localidades e islas afectadas de la Provincia de Chiloé, formando parte de la avanzada que dio cuenta del enorme daño que sufrió la comunidad chilota con el terremoto más grande de la humanidad.

En 1963 es nombrado miembro de la “Sociedad de Sexología de Chile” e invitado por ella a Santiago a dictar conferencias y exponer sus trabajos.

Rotario viajero y amante de la naturaleza

En 1964 luego de una larga y comprometida carrera rotaria es nombrado Gobernador del Distrito 478 de Rotary Internacional (posteriormente distrito 4350) periodo en el que realiza diversas obras sociales y potencia la institución en la zona comprendida entre Lautaro y Puerto Williams. Entre otras, funda el primer Interact Club de la región en Puerto Montt y posteriormente tres más en el distrito, involucrando a los jóvenes desde temprana edad al servicio social.

En uno de estos viajes por los canales de Chiloé como Gobernador Rotario, a bordo de la motonave “Quellón”, conoció a una joven pálida, delgada y de cabellos largos y castaños, su esposa Rudy Adriana Ruedlinger Vera. La conquistó con su simpatía, y los relatos de las leyendas de su tierra  chilota fueron la magia que hizo ese encuentro imborrable para los dos.

Cuando terminó el viaje, perdieron contacto. Más adelante la vida y sus coincidencias los reunió misteriosamente en distintos lugares de Chile, en Concepción donde presentó una exposición, en Temuco donde ella vivía, y en Puerto Montt.

Pasados unos años decidieron compartir sus vidas y sus sueños.

En su intimidad, Bernardo, tuvo la cualidad de modificar terrenos de complicada topografía, creando bosques y jardines, trabajo en el que su esposa fue su mano derecha. Así expresó su amor hacia la flora nativa, y con ella transformó los paisajes, en especial de dos lugares donde dejó su huella, el bosque del que fue su hogar en Pelluco (en calle Los Pinos frente a la Universidad Austral) y el bosque y jardín en Metri (Carretera Austral), donde construyó una cabaña para disfrutar de la vista al mar. Ambos, hermosos bosques en los que se encuentran representantes de todos los árboles de flora nativa del sur de Chile.

Desde 1965 y hasta su fallecimiento, escribió innumerables cuentos sobre temas ecológicos y mitológicos, algunos inéditos y otros que publicó en la prensa local.

En 1967 presidió la Sociedad Médica y entregó nuevos estatutos, y con ello realizó diversas actividades de divulgación. En esa época también integra el Comité Organizador pro Universidades Estatales, preocupado de abrir nuevos espacios educacionales para jóvenes de la región.

En ese año nació su hijo Pedro, kinesiólogo, actual director de dicha carrera en la Universidad de Magallanes y destacado investigador y profesional de la salud en Punta Arenas.

Influenció cambios en la artesanía

Su inquietud artística siempre presente, lo motivó a estimular a los artesanos y artesanas de Chiloé a desarrollar trabajos relacionados con la mitología chilota. En ese contexto, el año 2011 el museo de Ancud, en una investigación
en las artesanías chilotas, descubrió que el Dr. Quintana fue el artífice de la modificación de la artesanía en cestería, cancagua y tejidos; cuando entrevistaron a los artesanos más ancianos, comenzó a repetirse el nombre del Doctor Quintana, situación que llevó a las investigadoras del museo a contactarse con él y entrevistarse. En esta entrevista, les narró algunos detalles de estos lejanos recuerdos que pensó olvidados en la memoria colectiva. El los instó a cambiar sus figuras toscas y corrientes y crear bellos trabajos con formas de pájaros, animales, peces y seres de los mitos. Lo que rápidamente cundió en todo el archipiélago. Los tejidos (choapinos) cambiaron su típica rosa en fondo negro por figuras mitológicas que el mismo les dibujó a los artesanos en papel cuadriculado. Nacieron las cuelgas de pajaritos de junquillo, los seres mitológicos finamente tejidos con fibras de diferentes vegetales chilotes, entre otras creaciones.

Mientras esperaba la llegada de su hija, con mucho entusiasmo inició la escritura de su primer libro “Chiloé Mitológico”. Para ello recurrió a sus largos años de recopilación. Los últimos mitos los encontró con su esposa en la isla de Laitec, cerca de Quellón.

En 1970 el 27 de Noviembre nació su hija Gabriela Victoria, periodista, quien actualmente trabaja en la Universidad Austral de Chile como encargada de comunicaciones en la Sede Puerto Montt.

En un viaje a Santiago invitado por el Club de la República a dictar charlas, Bernardo fue invitado por el presidente Salvador Allende a la inauguración del edificio que en ese tiempo fue llamado “De la UNCTAD” (más tarde Edificio Diego Portales, actual edificio Gabriela Mistral), donde expuso sus tallados de mitología chilota.

En 1972 el 7 de Noviembre nació su hijo Bernardo Carlos, quien reside actualmente en Alemania, y ejerce como Ingeniero Electrónico, MBA. El único que heredó el espíritu viajero de su padre, y que, recordando las narraciones de infancia de los fantásticos viajes alrededor del mundo, emprendió su propio camino, que lo llevó a lugares más lejanos aún, y vivir sus propias y nuevas anécdotas, que narró a su padre –anciano ya- en cada viaje que lo acercó al hogar natal, iluminando antiguos recuerdos de las aventuras del chilote Quintana.

Publica libros

En 1972 publicó su libro “Chiloé Mitológico”, aceptado como texto de estudio para educación Básica y Media por el Ministerio de Educación, y agotado en cada edición. Este libro a la fecha ha servido como fuente de inspiración y de consultas para la creación en teatro, música,  baile, pintura, radio y televisión, entre otros.

En 1978 publica “Nueva Hipótesis sobre la Migración Asiática a las Costas de Chile Austral”, trabajo presentado a un concurso internacional de ideas realizado en Ginebra, y publicado por importantes revistas científicas en varios idiomas, y utilizado como material en radio y televisión europeas.

En 1979 inspirado por la contingencia del patente y cotidiano daño a los bosques del sur de Chile, publica un libro de cuentos de contenido ecológico: “Un Claro en el Bosque y Lamentos del Mar”.

En 1980 Prepara junto a su esposa Rudy Adriana, dos nuevos libros, “Medicina Popular y Secretos de la Naturaleza,  Cocina y Cantina Antiguas” basado en la recopilación de recetas patrimoniales  chilotas, lo que les implicó largos viajes al archipiélago, publicado por primera edición en 1982 y “Cuentos Chilotes – Origen del Pueblo Chilote” cuya primera edición publicó en 1986.

En 1981 el 13 de Enero nació su hijo menor David Adrián, quien reside actualmente en Puerto Montt, ejerce como Ingeniero en Telecomunicaciones.

En 1986 presidió la Liga Protectora de Estudiantes, institución dedicada a apoyar integralmente a jóvenes destacados que no cuentan con recursos para continuar estudios en la educación superior.

Compromiso con la flora y fauna

En 1987 fundó “Sociedad de Amigos del Árbol” (nombrado posteriormente como Socio Honorario), a través de la cual luchó para dar a conocer masivamente la depredación de los últimos bosques nativos existentes en la Región, y junto a su familia organizó las primeras protestas ecológicas frente al recinto  portuario de Puerto Montt, cuando comienzan a llegar los primeros barcos “chiperos” que llevarían en sus oscuras bodegas, reducidos a astillas, las añosas y perfumadas maderas herencia de la tierra y base del ecosistema del bosque lluvioso del sur de Chile.

Su preocupación por el medio ambiente ecológico lo impulsa a ser parte integrante como Miembro fundador de Codeff (Corporación de Defensa de la Flora y Fauna) de Puerto Montt en 1988, para potenciar la participación de la comunidad en la resistencia frente a la depredación de la flora y fauna del sur de Chile.

También escribe múltiples crónicas en los medios de comunicación del país y dicta charlas relacionadas con la defensa del bosque nativo, como manera de difundir y sumar nuevos actores al movimiento social ecológico.

La inquieta vida de un jubilado

Posteriormente ya jubilado trabajó en la Dirección de Tránsito de la Ilustre Municipalidad de Puerto Montt, trabajo que disfrutó ya que le dio la posibilidad de ayudar a numerosas personas en una faceta tan diferente a su especialidad radiológica, en este caso como médico psicotécnico, labor que desarrolló con alta exigencia y que le valió el reconocimiento local.

El Fondo Nacional de Salud lo contrató en 1991 como Médico Contralor por 10 años, trabajo que le permitió viajar por las regiones de Los Lagos y Aysén en pro de velar por la calidad del servicio de salud para los beneficiarios de Fonasa.

Fue Socio Fundador de la” Tribu Peñicahuin” (Los Hermanos del Enredo), fue él quien le dio este nombre a la institución conformada por amigos.  Es un grupo de destacados profesionales ya jubilados que una vez al mes se reúnen para compartir, jugar al cacho, conversar en torno a una mesa y reunir dinero para ayudar a alguna institución de beneficencia.  Es compañía, alegría y ayuda en los años dorados.

Formó parte de la fundación y le dio el nombre al grupo de adultos mayores formado por médicos jubilados y sus esposas,  llamado “Los Alegres Galenos”.  En este Club de adultos mayores con ganas de compartir, se realizan charlas, organizan viajes, participan en obras sociales, practican la sana amistad y hacen que sea menos duro el retiro de la vida activa.

También participó activamente en el grupo los “Chihuíos” (Pajaritos Cantores), grupo de amigos que se reunía a cantar en torno a una rica cena, para lo cual cada uno de ellos tenía sus cancioneros.

Estos grupos de amistad muestran como este Médico, ya llegada la tercera edad, continuaba con una vida inquieta, sumando nuevas instituciones sociales y de amistad a su agenda, pues siempre se dio el tiempo para disfrutar la vida plenamente, siendo lo más importante la amistad, la alegría y el compartir la vida con sus amados amigos y amigas.

Reconocimientos a su trayectoria

En 1990 fue destacado como el socio número 50 y Socio Honorario del Automóvil Club de Chile.

En 1991 junto al destacado profesor y músico Lautaro Miranda, fue declarado por el Municipio de Puerto Montt como “Personaje Destacado de la Ciudad de Puerto Montt” para el aniversario de la fundación de esta comuna.

En 1994 el Colegio Médico en su aniversario 46° lo homenajeó por haber cumplido 50 años de ejercicio profesional.

En esta década también recibió el Premio “Noche de la Cultura” en Ancud donde fue homenajeado por autoridades regionales y por el Rector de la Universidad de Chile en reconocimiento a su aporte al pensamiento regional, sus esculturas, tallados y libros de la mitología chilota.

El 8 de Julio 2001 la Caja de Compensación “La Araucana” le entregó el reconocimiento público “Ejemplo para Nuestra Juventud” por su aporte a las Artes y Letras.

El año 2003 fue declarado “Hijo Ilustre de la Comuna de Puerto Montt” por el Consejo Municipal en pleno, en sesión del 21 de enero, y reconocido públicamente en ceremonia pública el 11 de febrero de dicho año, para los 150 años de la fundación de Puerto Montt, por su destacada y dilatada labor profesional y principalmente por ser un importante gestor y partícipe del quehacer cultural de la Comuna, especialmente como defensor de la naturaleza.

Distinguido el 28 de mayo de 2006 para el Día del Patrimonio por la Gobernación Provincial de Chiloé y la Red Provincial de Cultura por su destacada trayectoria y permanente compromiso en la defensa de la cultura chilota, ceremonia oficiada en la iglesia Santa María de Loreto de la ciudad de Achao.

Fue reconocido como “Hijo Predilecto” de la comuna de Achao el 28
de mayo de ese año, por el alcalde de dicha comuna, en agradecimiento por su aporte cultural.

En el mes de julio de 2012 falleció en la tranquilidad de su hogar, en Puerto Montt, rodeado por su esposa e hijos, recordando su ciudad natal Achao, y dejando una rica herencia cultural de su tierra, que pidió sea compartida con niños y jóvenes chilenos a través de internet, para aportar a su formación escolar.